Baja autoestima, falta de personalidad, desvalorización, inestabilidad emocional, miedos, fobias, trastornos de ansiedad, evasión, inconstancia, mayor predisposición a adicciones. En niños también puede observarse mentiras frecuentes, contradicciones, miedos, llamar la atención constantemente, caprichos, enuresis.