
Teresa de Cepeda y Ahumada nació en Ávila, España, el 28 de marzo de 1515, en una familia de conversos. Desde niña mostró inclinación por la vida espiritual; de pequeña intentó huir con su hermano Rodrigo a tierra de moros para ser martirizada. A los veinte años ingresó en el Convento de la Encarnación de las carmelitas en Ávila, donde durante años luchó entre la tibieza espiritual y el deseo de perfección.
A los cuarenta años experimentó una profunda conversión ante una imagen de Cristo llagado. A partir de entonces, Teresa recibió gracias místicas extraordinarias: visiones, éxtasis y la transverberación del corazón. Decidió reformar la Orden del Carmelo, fundando el primer convento de Carmelitas Descalzas en Ávila en 1562. A pesar de enormes dificultades y oposiciones, fundó diecisiete conventos en España, viajando incansablemente por los caminos de Castilla.


































