
Hasta el latín tendríamos que marcharnos, simbólicamente hablando, para poder encontrar el origen etimológico de la palabra reminiscencia que ahora nos ocupa. Y es que procede de “reminiscentia”, que puede traducirse como la capacidad de rememorar cosas del pasado el ámbito de la filosofía, la reminiscencia es una forma de comprender el acto cognitivo. Esta teoría fue desarrollada por Platón y asocia el conocimiento al recuerdo: para este filósofo griego, el conocimiento más universal no es accesible sólo por la experiencia o las pruebas empíricas. El alma del ser humano, al conocer, no genera nueva información sino que “recuerda” algo que ya conocía del mundo de las ideas































