
Día de los Santos Difuntos, celebrado el 2 de noviembre, es una tradición profundamente arraigada en la fe católica. Esta conmemoración sigue al Día de Todos los Santos, el 1 de noviembre, desde el año 985 y se centra en honrar a quienes han fallecido, ofreciendo oraciones por las almas de los difuntos que se encuentran en el purgatorio, un estado de purificación antes de alcanzar la gloria divina. Este día invita a la reflexión sobre la vida, la muerte y la esperanza en la resurrección, fortaleciendo el vínculo espiritual con los seres queridos que han fallecido.































