
El uso de huellas digitales para identificación se remonta a la antigua China, donde se aplicaban en documentos legales desde el año 650. En la era moderna, Juan Vucetich desarrolló un sistema de clasificación que permitió organizar las huellas de las diez manos en fichas, facilitando su comparación y almacenamiento; fue un croata nacionalizado argentino, quien desarrolló la primera clasificación de las huellas dactilares y género las primeras fichas dactiloscópicas del mundo.
















