
QUE SE ESPERA PARA ACTUAR ?


Sin respuestas concretas. La emergencia vial es un hecho reconocido, pero no tratado.
En el interior del país —ya sea en la provincia de Santa Fe, Buenos Aires, Corrientes, La Pampa o San Luis— salir de los campos para alcanzar una ruta asfaltada se ha convertido en una verdadera lucha. Caminos rurales destruidos, huellas anegadas, falta de alcantarillado y obras básicas inexistentes hacen que el simple acto de llegar a una ruta sea una odisea. Y una vez allí, transitarla resulta terriblemente incómodo, riesgoso y desgastante. ¿Cómo se pretende producir, transportar y crecer en estas condiciones?
En materia de inundaciones, el panorama no es distinto. Se repite la misma historia una y otra vez. Zonas enteras bajo el agua, barrios permanentemente en riesgo, pueblos que no logran secar ni recuperar sus tierras antes de que un nuevo evento climático vuelva a golpear. Frente a fenómenos cada vez más intensos y frecuentes, las respuestas siguen siendo insuficientes o tardías.
Las escenas se multiplican en distintas provincias: vecinos intentando rescatar sus vehículos para evitar mayores pérdidas, calles colapsadas, viviendas anegadas, familias evacuadas. El esfuerzo individual intenta suplir lo que debería ser una respuesta estructural del Estado. La angustia se repite, la impotencia también.
La pregunta es inevitable y urgente: ¿qué se espera para actuar? ¿Cuántas veces más deben repetirse estas tragedias para que la infraestructura básica sea una prioridad real y no solo un discurso? En 2026, exigir caminos transitables, obras hídricas y planificación no debería ser una demanda extraordinaria, sino un derecho básico.


Expertos advierten el riesgo de temperaturas récord, eventos meteorológicos extremos y un giro decisivo en la dinámica de precipitaciones del Cono Sur. En la ciudad siguen de cerca la evolución del fenómeno. El peor antecedente del sistema Paraná, la inundación de 1982-’83. pronósticos de la Organización Meteorológica Mundial coinciden en niveles de probabilidad inusualmente elevados de que se genere este fenómeno climático, con efectos globales devastantes. Qué impacto tendrá en Sudamérica y la región agrícola argentina.-El concepto de “super El Niño” define aquellos episodios en los que la temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 del Pacífico ecuatorial supera los +2 °C durante varios meses. Solo en tres ocasiones desde mediados del siglo pasado se alcanzó esta magnitud: 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.








DIA DE LA AFIRMACION DE LOS DERECHOS DE LOS ARGENTINO SOBRE LAS ISLAS MALVINAS, ISLA y SECTOR ANTÁRTICO -

Es una triste y cruda realidad de muchos países en todo el mundo, donde los niños y jóvenes son obligados a trabajar desde edades muy tempranas.



