
QUE SE ESPERA PARA ACTUAR ?


Sin respuestas concretas. La emergencia vial es un hecho reconocido, pero no tratado.
En el interior del país —ya sea en la provincia de Santa Fe, Buenos Aires, Corrientes, La Pampa o San Luis— salir de los campos para alcanzar una ruta asfaltada se ha convertido en una verdadera lucha. Caminos rurales destruidos, huellas anegadas, falta de alcantarillado y obras básicas inexistentes hacen que el simple acto de llegar a una ruta sea una odisea. Y una vez allí, transitarla resulta terriblemente incómodo, riesgoso y desgastante. ¿Cómo se pretende producir, transportar y crecer en estas condiciones?
En materia de inundaciones, el panorama no es distinto. Se repite la misma historia una y otra vez. Zonas enteras bajo el agua, barrios permanentemente en riesgo, pueblos que no logran secar ni recuperar sus tierras antes de que un nuevo evento climático vuelva a golpear. Frente a fenómenos cada vez más intensos y frecuentes, las respuestas siguen siendo insuficientes o tardías.
Las escenas se multiplican en distintas provincias: vecinos intentando rescatar sus vehículos para evitar mayores pérdidas, calles colapsadas, viviendas anegadas, familias evacuadas. El esfuerzo individual intenta suplir lo que debería ser una respuesta estructural del Estado. La angustia se repite, la impotencia también.
La pregunta es inevitable y urgente: ¿qué se espera para actuar? ¿Cuántas veces más deben repetirse estas tragedias para que la infraestructura básica sea una prioridad real y no solo un discurso? En 2026, exigir caminos transitables, obras hídricas y planificación no debería ser una demanda extraordinaria, sino un derecho básico.








24 de MARZO DIA NACIONAL DE LA MEMORIA POR LA VERDAD y la JUSTICIA .-





