
DIA DEL SAGRADO CORAZON DE JESUS


En 1765, a petición del episcopado polaco y de algunos reyes, el papa Clemente XIII aprobó un oficio del Sagrado Corazón, limitado a algunas diócesis. Casi un siglo más tarde, en 1856, Pío IX instituyó esta solemnidad como fiesta universal para toda la Iglesia católica. En esa línea de adhesiones pontificias, el papa León XIII, en 1899, hizo la consagración solemne de todo el mundo al Sagrado Corazón, manifestando que era «el acto más grande de mi pontificado», y escribió la encíclica Annum sacrum, poniendo el Año Santo de 1900 al calor del Corazón de Jesús.-
Pablo VI, en 1965, da a luz la carta Investigabiles divitias, donde califica la devoción al Corazón de Jesús como «una forma noble y digna de esa verdadera piedad hacia Cristo que, en nuestro tiempo, por obra del Concilio Vaticano II en especial, se viene insistentemente pidiendo».
En cuanto a Juan Pablo II, que en 1979 dedica su primera encíclica Redemptor hominis a Jesucristo, presenta su cristología desde la perspectiva del Corazón de Jesús. La segunda encíclica del papa Wojtyla, de 1980, titulada Dives in misericordia, está toda ella volcada en el amor misericordioso del Padre, manifestado en Jesucristo, todo corazón.




Oh, glorioso San Fermín,
luz que guía en la tormenta,
escudo firme ante el peligro,
amparo de quienes caminan sin miedo.
Tú que conociste el valor y la fe,
atiende nuestras súplicas humildes;
guárdanos de todo mal visible e invisible,
y fortalece nuestro corazón en la prueba.
Haz que avancemos con paso firme,
que la justicia sea nuestro estandarte,
y la paz, nuestro destino.
San Fermín bendito,
intercede por nosotros ante el Altísimo,
para que, en cada jornada,
la esperanza sea nuestro pan
y el amor, nuestra victoria.
Amén.

San Fermín, conocido por su historia y su conexión con los Sanfermines, es un obispo y mártir del siglo III. Su figura es recordada cada 7 de julio en todo el mundo, y su festividad se celebra en Pamplona, España, donde se llevan a cabo las famosas corridas de toros. La fecha de su martirio es el 25 de septiembre, pero desde el siglo XVI, su festividad litúrgica se trasladó al 7 de julio, coincidiendo con las celebraciones populares que hoy identifican a la ciudad de Pamplona.









