
ALERTA POR LA CORRIENTE DEL NIÑO Y DE LA NIÑA
Expertos advierten el riesgo de temperaturas récord, eventos meteorológicos extremos y un giro decisivo en la dinámica de precipitaciones del Cono Sur. En la ciudad siguen de cerca la evolución del fenómeno. El peor antecedente del sistema Paraná, la inundación de 1982-’83. pronósticos de la Organización Meteorológica Mundial coinciden en niveles de probabilidad inusualmente elevados de que se genere este fenómeno climático, con efectos globales devastantes. Qué impacto tendrá en Sudamérica y la región agrícola argentina.-El concepto de “super El Niño” define aquellos episodios en los que la temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 del Pacífico ecuatorial supera los +2 °C durante varios meses. Solo en tres ocasiones desde mediados del siglo pasado se alcanzó esta magnitud: 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.


METEREÓLOGOS INTERNACIONALES ADVIERTEN SOBRE UN POSIBLE EVENTO DEL NIÑO DE INTENSIDAD INÉDITA EN EL SEGUNDO SEMESTRE DEL AÑO.; con impactos globales y Foco en Sudamérica , Crecen las alertas los especialistas monitorean temperaturas superficiales y subsuperficiales del océano, vientos y el índice de oscilación austral, que mide la presión atmosférica entre el Pacífico oriental y occidental. Cuando todos estos indicadores se alinean, la probabilidad de El Niño aumenta El clima mundial vuelve a estar en alerta máxima. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó esta semana que “con un 90 % de probabilidad, el fenómeno de El Niño volverá a hacer su aparición en el segundo semestre de este año y no se descarta que tenga una intensidad elevada”. El Niño es una de las variaciones climáticas naturales más poderosas del planeta y ocurre cada dos a siete años. Se caracteriza por el calentamiento de la superficie del mar en la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial, lo que modifica vientos, lluvias y temperaturas en distintas zonas del mundo durante meses. Los especialistas monitorean temperaturas superficiales y sub superficiales del océano, vientos y el índice de oscilación austral, que mide la presión atmosférica entre el Pacífico oriental y occidental. Cuando todos estos indicadores se alinean, la probabilidad de El Niño aumenta. Las proyecciones de la NOAA estiman un 62 % de probabilidad de que El Niño se desarrolle entre junio y agosto, con potencial para intensificarse hacia el final de la temporada de huracanes. En Argentina, la atención está puesta en el Litoral, Santa Fe, la Mesopotamia y Buenos Aires por posibles lluvias intensas, crecidas y anegamientos.
Según el análisis de la NOAA, El Niño intensifica la actividad de huracanes en el Pacífico central y oriental, pero la reduce en el Atlántico. Además, puede provocar olas de calor extremo, déficit de lluvias en algunas regiones y precipitaciones por encima de lo normal en otras, como el sur de Estados Unidos durante el invierno boreal.
En Sudamérica, la OMM advierte que el sudeste del continente, incluyendo el sur de Brasil, Paraguay, el norte y noreste de Argentina y Uruguay, podría enfrentar lluvias por encima de lo habitual, con riesgo de inundaciones, tormentas severas y deslizamientos. Por el contrario, el norte de Sudamérica, América Central y el noreste de Brasil quedarían expuestos a “sequías o lluvias por debajo de lo normal”.












Expertos advierten el riesgo de temperaturas récord, eventos meteorológicos extremos y un giro decisivo en la dinámica de precipitaciones del Cono Sur. En la ciudad siguen de cerca la evolución del fenómeno. El peor antecedente del sistema Paraná, la inundación de 1982-’83. pronósticos de la Organización Meteorológica Mundial coinciden en niveles de probabilidad inusualmente elevados de que se genere este fenómeno climático, con efectos globales devastantes. Qué impacto tendrá en Sudamérica y la región agrícola argentina.-El concepto de “super El Niño” define aquellos episodios en los que la temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 del Pacífico ecuatorial supera los +2 °C durante varios meses. Solo en tres ocasiones desde mediados del siglo pasado se alcanzó esta magnitud: 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.


