
CONVIVIR CON LAS MALAS NOTICIAS


Estamos constantemente invadidos por información sobre guerras, ataques y muertes; un flujo interminable de malas noticias que impacta de lleno en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, no podemos permitir que la negatividad, el miedo, la incertidumbre ni los malos pensamientos se apoderen de nosotros ni nos condicionen, ya que gran parte de los argentinos atraviesa estados de angustia y depresión.
Los argentinos mayores crecimos viendo películas de guerra donde la violencia aparecía romantizada o simplificada, con finales previsibles y héroes recurrentes. Esa representación nos mantuvo alejados de la verdadera dimensión del horror, como si la guerra fuera un hecho lejano, ajeno y perteneciente a otros tiempos. Hoy, la realidad se presenta de manera cruda y directa: muchas masacres son ejecutadas por descendientes de quienes sí combatieron en guerras reales, personas atravesadas por la violencia, el uso de armas y la deshumanización. Sin embargo, esta realidad resulta difícil de comunicar y aún más compleja de procesar cuando llega fragmentada y descontextualizada a través de las pantallas.
Frente a este escenario, la defensa más importante es la defensa interna, tanto individual como colectiva. Así como cuidamos nuestro templo que es nuestro cuerpo, lo alimentamos y lo protegemos, también debemos cuidar nuestra salud mental. Lo hacemos respirando conscientemente, inhalando profundo, evitando el pánico y procurando que el dolor y las emociones negativas no se transformen en miedo cuando hablamos o escuchamos sobre la guerra, evitando que el miedo se transforme en un estado permanente. No se trata de negar la realidad .
Tal como se refleja en la película La vida es bella, donde el protagonista utiliza la imaginación como un recurso de supervivencia emocional, transformando el dolor en juego y sosteniéndose en una enorme fuerza interior, nosotros también podemos construir mecanismos de protección psíquica. Cuidar nuestra salud, preservar la esperanza y confiar en que incluso este tremendo episodio de guerra encontrará un final es, hoy, un acto de responsabilidad social y emocional.




Provincias Afectadas: Las jurisdicciones con mayor incidencia son Buenos Aires, Salta, Santa Fe, Jujuy, Neuquén, Río Negro, Entre Ríos y Chubut.










