En 1528, los franciscanos se establecieron en una zona elevada junto al río Paraná, donde actualmente se encuentra la ciudad de Corrientes. Allí levantaron un pequeño oratorio que albergaba una imagen de la Virgen bajo la advocación de la Inmaculada Concepción. Tras un conflicto con grupos originarios que no habían sido evangelizados, el templo fue destruido y la imagen desapareció sin dejar rastro.

En algunas parroquias se cobra un bono contribución para el mantenimiento del cinerario cuyo monto depende de la parroquia en cuestión. En algunas parroquias ese monto es voluntario y en otras es fijo.
En otras Parroquias no se cobra.
Recordemos que es deber de todo católico contribuir con el sostenimiento del culto y que la Iglesia no recibe otros aportes que no sean los de los fieles.














