
El amarse, respetarse y quererse su cuerpo demuestra que no va en más o menos pesos en tu cuerpo , sino en respetarte , sanar tus emociones y vivir sanamente. Desde la educación, es fundamental enseñar que no existe un cuerpo perfecto. Las escuelas, las familias, los medios y los profesionales pueden ayudar evitando comentarios sobre el peso, promoviendo una mirada crítica de las imágenes retocadas, favoreciendo una alimentación accesible y variada, y valorando el cuerpo por lo que permite hacer, no solo por cómo se ve. Cuidarse no es castigarse: es aprender a reconocer límites, pedir ayuda y construir hábitos sostenibles.
El amor propio también consiste en no someter el cuerpo a extremos para satisfacer expectativas ajenas. Si aparecen miedo intenso a engordar, rechazo de alimentos, atracones, vómitos provocados, uso de laxantes o medicamentos para adelgazar, ejercicio compulsivo, mareos, desmayos o cambios bruscos de peso, es importante buscar atención profesional sin demora. Con acompañamiento adecuado, respeto y contención, cada persona puede aprender a vivir de manera más sana con su propio cuerpo.













