
El vínculo de San Roque con los perros surge de una leyenda conmovedora: mientras estaba aislado por la peste en un bosque para no contagiar a otros, un perro llamado Gotardo le llevaba pan diariamente, asegurando su supervivencia. Este acto de lealtad y cuidado convirtió a San Roque en símbolo de la protección de los animales, especialmente de los perros, y su imagen suele representarlo acompañado de un perro lamiendo la llaga de su pierna, recordando tanto su enfermedad como la ayuda recibida















