
Patrono de los enamorados y matrimonios.
Protector de los pobres y necesitados.
Patrono de ciudades como Lisboa (su lugar de nacimiento) y Padua (donde vivió y murió).


El cristianismo incorporó esa fecha a su calendario al celebrar la natividad de SAN JUAN BAUTISTA el 24 de junio, seis meses antes de la NAVIDAD. En el evangelio de Juan, el Bautista afirma: "Conviene que él crezca y que o disminuya". - San Agustín interpretó estas palabras en clave cósmica: Juan nace cuando la luz empieza a decrecer: Cristo, cuando los días vuelven a crecer. La significación cristiana de la fecha no borró antiguas celebraciones estacionales ligadas a la luz, el fuego y la renovación de la naturaleza. Su huella puede rastrearse incluso en algunos motetes polifónicos del siglo XIII.- (El Motete (del francés motet, y este de mot: 'palabra, mote') es una composición polifónica nacida en el siglo XIII para ser cantada en las iglesias, y sus temas son comúnmente bíblicos. Se trataba de canciones para el culto religioso a 4 voces en latín y "a capella" (sin instrumentos). Hasta el siglo XVII, seguía siendo una de las formas musicales más importantes de la música polifónica) dedicados a SAN JUAN BAUTISTA, donde aparecen referencias a hogueras y fiestas comunitarias. - El liturgista parisino Jean Beleth describía ya en el siglo XII los fuegos de la víspera, mientras diversos sínodos condenaban supersticiones asociadas a esa misma noche. FUEGO y AGUA; la materia del rito "El fuego" ocupó durante generaciones el centro de la fiesta. En torno a la hoguera se reunían familias y comunidades para afrontar la incertidumbre del año que comenzaba. Quemar y saltar las llamas significaba dejar atrás el mal.












