
MIERCOLES SANTO - 1 de ABRIL


Del santo Evangelio según san Mateo 26, 14-25.
En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: “¿Cuánto me dan si les entrego a Jesús?” Ellos quedaron en darle treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregárselo.
El primer día de la fiesta de los panes Ázimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?” Él respondió: “Vayan a la ciudad, a casa de fulano y díganle: ‘El Maestro dice: Mi hora está ya cerca. Voy a celebrar la Pascua con mis discípulos en tu casa’ ”. Ellos hicieron lo que Jesús les había ordenado y prepararon la cena de Pascua.
Al atardecer, se sentó a la mesa con los Doce y mientras cenaban, les dijo: “Yo les aseguro que uno de ustedes va a entregarme”. Ellos se pusieron muy tristes y comenzaron a preguntarle uno por uno: “¿Acaso soy yo, Señor?” Él respondió: “El que moja su pan en el mismo plato que yo, ése va a entregarme. Porque el Hijo del hombre va a morir, como está escrito de él; pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre va a ser entregado! Más le valiera a ese hombre no haber nacido”. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: “¿Acaso soy yo, Maestro?” Jesús le respondió: “Tú lo has dicho”. Palabra del Señor.




Oh, glorioso San Fermín,
luz que guía en la tormenta,
escudo firme ante el peligro,
amparo de quienes caminan sin miedo.
Tú que conociste el valor y la fe,
atiende nuestras súplicas humildes;
guárdanos de todo mal visible e invisible,
y fortalece nuestro corazón en la prueba.
Haz que avancemos con paso firme,
que la justicia sea nuestro estandarte,
y la paz, nuestro destino.
San Fermín bendito,
intercede por nosotros ante el Altísimo,
para que, en cada jornada,
la esperanza sea nuestro pan
y el amor, nuestra victoria.
Amén.

San Fermín, conocido por su historia y su conexión con los Sanfermines, es un obispo y mártir del siglo III. Su figura es recordada cada 7 de julio en todo el mundo, y su festividad se celebra en Pamplona, España, donde se llevan a cabo las famosas corridas de toros. La fecha de su martirio es el 25 de septiembre, pero desde el siglo XVI, su festividad litúrgica se trasladó al 7 de julio, coincidiendo con las celebraciones populares que hoy identifican a la ciudad de Pamplona.




Estos días buscan generar conciencia sobre la necesidad de adoptar modelos de producción y consumo más sostenibles y promover el bienestar individual y colectivo.





