
El cuerpo responde a cada estímulo físico, interno o externo, generando una tormenta de reacciones. Esas reacciones afectan a cada órgano de forma diferente.
Además de los estímulos físicos, el organismo también procesa emociones o sentimientos. Si esas emociones son intensas, negativas y prolongadas, pueden perjudicar los órganos y hacerlos más vulnerables a ciertas enfermedades.













