
El pan es uno de los alimentos más antiguos de la humanidad. Su historia se remonta a unos 30 mil años, cuando los primeros agricultores comenzaron a cultivar cereales en el Creciente Fértil —región de Oriente Medio en forma de medialuna, desde el Golfo Pérsico, sur del actual Irak, Siria, Líbano, Jordania, Israel y el norte de Egipto—.
Desde entonces, el pan se ha elaborado con diferentes tipos de granos y ha sido una de las principales fuentes de energía en la dieta humana. De las primeras preparaciones a la fermentación. Al inicio, los granos se molían entre piedras y se mezclaban con agua para formar una papilla que luego se cocía en piedras calientes. Con el tiempo, se descubrió la fermentación natural.
Los egipcios, alrededor del 4 mil a. de C., fueron de los primeros en producir pan fermentado usando levadura silvestre. Este avance mejoró de manera significativa la textura y el sabor del pan.














