
ALIMENTOS QUE BRINDAN ARMONIA, MOMENTOS PLACENTEROS EN LA MESA


Los secretos que guarda la magia en tu alimentación pueden sostener la armonía en tu pareja, fortalecer la convivencia y nutrir la paz en tu vida cotidiana con una buena relación. Entre todos los momentos del día, el almuerzo es el que mejor; favorece los vínculos: une a la pareja, reúne a la familia y crea un clima cálido incluso cuando se comparte con amigos.
La papa y la batata poseen un encantamiento ancestral: brindan bienestar, suavizan tensiones y favorecen una relación más amable, una buena relación se fortalece con alimentos que despiertan placer.
Los adolescentes, en cambio, suelen transitar etapas de inestabilidad emocional, enojos. La falta de momentos familiares —por trabajo, estudios o salidas— los deja expuestos al descontento al desorden interior y a la rebeldía. Evitan comer en familia siempre que pueden, y en esta época donde todo debe ser rápido e instantáneo, terminan alimentándose de pie, mal alimentados y muchas veces acompañando la comida con alcohol, hábito que no sólo deteriora su salud, sino que incrementa a la agresión y profundiza la inestabilidad en el hogar.
Una buena relación es acompañada con carne en especial cuando conserva su grasa ; ofrece un sabor que convoca al disfrute de la reunión, un asado compartido es casi un ritual de unión. nada mejor que un rico asado !!!
Es necesario en la mesa las cerezas y las uvas, precisamente son la materia de seducción natural y símbolos de armonia y dulzura. En las cenas son imprescindibles las frutas esa comida se completa con el comer, el arte de saborearlas es el gran motivo de la seducción, la atracción y el deleite se extiende con el clima de placer, ternura y la armonía en la pareja.








Estos días buscan generar conciencia sobre la necesidad de adoptar modelos de producción y consumo más sostenibles y promover el bienestar individual y colectivo.



La Guardia Civil y los medios de emergencia, superados, solo se ocupan de los heridos.-Con los pies y las rodillas ensangrentadas de pegar contra las rocas, los muchachos, jóvenes en su mayoría, siguen su camino, descalzos. Han llegado.



