
El Día Mundial del Agua fue establecido en 1992 por la Asamblea General de las Naciones Unidas durante la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, y se celebró por primera vez en 1993. Su objetivo es visibilizar la importancia del agua como recurso vital, fomentar la gestión sostenible de los recursos hídricos y garantizar el acceso equitativo al agua potable para la vida humana, animales y vegetales tan importante e indispensable hoy y siempre y al saneamiento, en línea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 de la ONU. La desalinización es una solución vital para enfrentar la escasez de agua potable en varios países alrededor del mundo.














