
Uno, en toda la vida, tiene metas, y yo, durante toda mi vida, soñé con muchas. Lo que pasó fue que el tiempo me fue robando; a cada persona le dediqué un tiempo, un tiempo que fui entregando y que terminó llevándose mucho de mi vida. Cada persona me robó; robó no quiero decir como robar literalmente, pero, sin darme cuenta, fui perdiendo tiempo significativo por otras personas. Y después, significativamente, me pregunté cuál era la importancia de la vida, cuál era mi meta y qué malo era aquello que buscaba. Y yo siempre busqué el amor. Siempre encontraba el amor en todas partes y no tuve que buscar mucho, porque el amor que me mantuvo en pie fue el amor de mi familia. Amé a mi papá de una forma increíble; amé a mi madre, y al admirarla logré muchas cosas, pero no me di tiempo.














