
El último fin de semana, además, aumentó la preocupación porque empezaron a aparecer ejemplares jóvenes y adultos, cuando lo habitual es que la mortandad afecte principalmente a las crías de ballenas.
Tráfico marítimo e infraestructura industrial: aumento de colisiones con buques y alteración de sus rutas migratorias por proyectos portuarios e industriales.
Riesgo de derrames offshore: amenaza directa e irreversible sobre la calidad del agua y toda la red trófica marina.
“Durante generaciones, las madres han enseñado a sus crías a navegar el Atlántico Sur, buscar alimento y refugiarse en las aguas calmas de la Patagonia. Tienen estrategias milenarias para sobrevivir... pero no hay forma biológica de que puedan adaptarse al impacto destructivo de las actividades humanas en su propio hogar”, precisa el comunicado.Según se explicó, la causa de las muertes tendría que ver con una bacteria, de acuerdo con los análisis preliminares, por lo cual se enviaron muestras al Instituto Malbrán, en la provincia de Buenos Aires, y otros laboratorios, para tener la confirmación.











