Milagros más destacados:
Las abejas blancas: A los pocos días de su bautismo, un enjambre de abejas blancas entró y salió de su boca sin hacerle ningún daño, lo que su familia interpretó como un signo de gracia divina.
El estigma de la corona: Durante gran parte de su vida en el convento, llevó en su frente una herida profunda que sangraba, considerada un estigma de la corona de espinas de Cristo.
Las rosas en invierno: Estando postrada y cerca de la muerte, pidió que le llevaran una rosa de su huerto en Roccaporena.
Aunque era pleno invierno, la rosa floreció milagrosamente
En la Basílica de Casia se custodian sus restos y las crónicas reportan que, ante muchos de sus milagros, se percibe un intenso aroma a rosas.