
SABADO DE GLORIA


Según los relatos bíblicos, tras la crucifixión, el cuerpo de Jesús fue colocado en una tumba custodiada por orden de Poncio Pilato. Mientras tanto, sus discípulos permanecían con temor e incertidumbre, sin saber qué ocurriría. Este día simboliza la pausa entre la muerte y la resurrección, un momento cargado de significado espiritual que invita a la introspección y a la esperanza.
Para la Iglesia Católica, el momento central del Sábado de Gloria es la Vigilia Pascual, una ceremonia que se celebra durante la noche y que marca la transición hacia la Pascua.
Durante esta celebración se bendice el fuego nuevo, se leen pasajes de la Biblia, se entonan cantos y se celebra la Eucaristía. Todo esto simboliza la llegada de la luz tras la oscuridad y anticipa la resurrección de Cristo.
De acuerdo con los Evangelios, al amanecer del tercer día después de la crucifixión, varias mujeres encontraron el sepulcro vacío. Un ángel les anunció que Jesús había resucitado, confirmando así uno de los pilares fundamentales del cristianismo: la victoria de la vida sobre la muerte.
La resurrección no solo representa un hecho religioso, sino también un mensaje de esperanza, redención y vida eterna para los creyentes.




Oh, glorioso San Fermín,
luz que guía en la tormenta,
escudo firme ante el peligro,
amparo de quienes caminan sin miedo.
Tú que conociste el valor y la fe,
atiende nuestras súplicas humildes;
guárdanos de todo mal visible e invisible,
y fortalece nuestro corazón en la prueba.
Haz que avancemos con paso firme,
que la justicia sea nuestro estandarte,
y la paz, nuestro destino.
San Fermín bendito,
intercede por nosotros ante el Altísimo,
para que, en cada jornada,
la esperanza sea nuestro pan
y el amor, nuestra victoria.
Amén.

San Fermín, conocido por su historia y su conexión con los Sanfermines, es un obispo y mártir del siglo III. Su figura es recordada cada 7 de julio en todo el mundo, y su festividad se celebra en Pamplona, España, donde se llevan a cabo las famosas corridas de toros. La fecha de su martirio es el 25 de septiembre, pero desde el siglo XVI, su festividad litúrgica se trasladó al 7 de julio, coincidiendo con las celebraciones populares que hoy identifican a la ciudad de Pamplona.




Estos días buscan generar conciencia sobre la necesidad de adoptar modelos de producción y consumo más sostenibles y promover el bienestar individual y colectivo.





