
MARTES SANTO


El Martes Santo es conocido como el “Martes de la Controversia”. De acuerdo con la tradición, fue el día en el que Jesús de Nazaret fue interrogado por las autoridades religiosas judías. Saduceos, fariseos y herodianos lo enfrentaron en público para poner en duda su autoridad y la legitimidad de sus enseñanzas, al no pertenecer a la casta sacerdotal. Esta confrontación tuvo lugar en una época marcada por la dominación romana en la región, cuando los habitantes judíos estaban obligados a pagar tributos al imperio.
Uno de los momentos más citados de este día ocurre cuando los fariseos preguntan a Jesús sobre el pago de impuestos a Roma. La respuesta, recogida en los Evangelios, se volvió emblemática: “Dad al César lo que es del César y a Dios, lo que es de Dios”. Con esta frase, Jesús evitó el conflicto directo con el poder romano y reafirmó su mensaje espiritual, alejándose de cualquier postura política.
En muchas parroquias católicas se celebra el llamado oficio en tinieblas, una ceremonia que adquiere tintes de funeral y que evoca el sufrimiento y la soledad de Jesús. Durante este rito, se leen fragmentos del Evangelio que relatan los cuestionamientos y las advertencias pronunciadas por el Nazareno.
En países de fuerte tradición religiosa, como España por ejemplo en Málaga y diversas naciones latinoamericanas, las procesiones del Martes Santo recorren las calles principales de ciudades y pueblos. Cofradías y hermandades acompañan imágenes que representan los episodios de la Pasión, en especial las escenas vinculadas al debate con las autoridades y la última convivencia de Jesús con sus apóstoles. Estos recorridos suelen estar acompañados de cantos, rezos y el sonido de tambores, en un ambiente de recogimiento. Las iglesias permanecen abiertas para la oración individual y la confesión. “El Martes Santo invita a meditar sobre la fidelidad y las propias debilidades”, El Martes Santo también está marcado por las advertencias de Jesús a sus discípulos. Según los relatos bíblicos, anticipó que uno de ellos lo traicionaría y otro lo negaría en tres ocasiones antes del amanecer. Estas declaraciones profundizaron el clima de tensión entre los seguidores más cercanos de Cristo, preparando el escenario para los hechos que ocurrirían los días siguientes.






Las abejas blancas: A los pocos días de su bautismo, un enjambre de abejas blancas entró y salió de su boca sin hacerle ningún daño, lo que su familia interpretó como un signo de gracia divina.
El estigma de la corona: Durante gran parte de su vida en el convento, llevó en su frente una herida profunda que sangraba, considerada un estigma de la corona de espinas de Cristo.
Las rosas en invierno: Estando postrada y cerca de la muerte, pidió que le llevaran una rosa de su huerto en Roccaporena.
Aunque era pleno invierno, la rosa floreció milagrosamente
En la Basílica de Casia se custodian sus restos y las crónicas reportan que, ante muchos de sus milagros, se percibe un intenso aroma a rosas.








