Otra teoría popular, especialmente en el siglo XIX, afirmaba que el tarot fue traído a Europa por los gitanos (pueblo romaní) desde India o Egipto. Esta teoría aparece en literatura esotérica decimonónica y persiste en algunos círculos. Es, nuevamente, completamente infundada.
Los romaníes llegaron a Europa occidental desde el subcontinente indio en sucesivas oleadas entre los siglos XIV y XVI, aproximadamente contemporáneos con el surgimiento del tarot. Sin embargo, no hay evidencia de que los romaníes usaran el tarot antes de su contacto con culturas europeas. Las prácticas adivinatorias tradicionales romaníes utilizaban quiromancia (lectura de palmas), cristalomancia (bolas de cristal) y métodos diversos de adivinación, pero no cartas de tarot específicamente.
Lo que sí ocurrió fue que durante el siglo XVIII y especialmente el XIX, cartomantes romaníes en Francia y otros países adoptaron el tarot como herramienta profesional. Esto es natural: los romaníes, marginados económicamente, trabajaban frecuentemente como adivinos, entretenedores y vendedores itinerantes.