
El tarot emerge en un contexto histórico muy específico: las cortes aristocráticas del norte de Italia durante el apogeo del renacimiento temprano. Las ciudades-estado de Milán, Ferrara, Bolonia y Florencia competían cultural y políticamente, utilizando el patronazgo artístico como instrumento de prestigio. Los Visconti en Milán, los Este en Ferrara, los Bentivoglio en Bolonia, encargaban obras de arte, arquitectura monumental, manuscritos iluminados y objetos de lujo para demostrar su sofisticación y poder. El tarot está documentado en Italia a partir de 1440.













