
LAS NUEVAS NUEVAS OBSESIONES DE LAS FAMILIAS MULTIMILLONARIAS



He aquí mi superbebé”, dijo con orgullo un inversor en una fiesta en su casa, mientras levantaba con ambas manos a su hijo recién nacido. No se trataba solo de un padre cariñoso, sino de la nueva obsesión de las familias millonarias: diseñar hijos genéticamente “superiores” para mejorar la especie humana.
Es el viejo sueño de la eugenesia que hoy regresa de la mano de startups que prometen crear una flamante élite biológica entre los más poderosos.
La escena, de la que fue testigo la periodista del The San Francisco Standard Margaux MacColl, ocurrió semanas atrás y muestra a las claras cómo en ciertos círculos de Silicon Valley ya circula con naturalidad la idea de diseñar genéticamente a los hijos.
El bebé, producto de una fertilización in vitro con selección genética, fue presentado en sociedad como “lo mejor que la biotecnología podía ofrecer”: baja predisposición a enfermedades como el Alzheimer, la diabetes o la bipolaridad y un potencial cognitivo optimizado por un algoritmo.
Y en su concepción no hubo nada de azar sino el trabajo de Orchid, una de las empresas tecnológicas que aborda la decisión de tener hijos por medio de algoritmos, datos, puntuaciones de riesgo y decisiones estratégicas.
Detrás de esas compañías está la Prueba Genética Preimplantacional para Riesgo Poligénico (o PGT-P, por sus siglas en inglés), una técnica que se utiliza en la reproducción asistida para evaluar el riesgo de enfermedades complejas de inicio en la edad adulta en embriones obtenidos por fecundación in vitro.







