
Esta es una historia real sobre una empleada que trabajaba en una empresa de la ciudad. Cada quince días debía ir a cobrar al banco del microcentro una suma importante de dinero, correspondiente al pago de los sueldos de un sector de la empresa. Le abonaban sólo el transporte y, de ese modo, cumplió con esa tarea durante varios meses, a nadie le importaba la seguridad de la empleada, ella era una más y nada más.











