
LAS IRREGULARIDADES Y LAS INFORMALIDADES EN LA ARGENTINA



Es profundamente indignante y doloroso ver cómo, en Argentina, la falta de controles y el “todo vale” se han convertido en una peligrosa costumbre. Mientras el presidente canta y baila como si nada pasara, la sociedad se hunde en una realidad de engaño y falsedad. Así es como suceden accidentes que podrían haberse evitado, y así es como se pone en riesgo la vida y la dignidad de las personas.
La semana pasada, en el puente Chaco-Corrientes, otro acto de negligencia: un camionero intentó cruzar con un vehículo que tenía problemas de frenos. ¿Dónde están los controles? ¿Quién protege a los ciudadanos? Ayer, en la General Paz, cayó un puente peatonal en la provincia de Buenos Aires. Nuevamente, la irresponsabilidad de los camioneros y la falta de vigilancia permitieron lo imposible: que pasen por lugares donde claramente no deberían estar. Todo esto es consecuencia directa de la ausencia de autoridad y de una sociedad que parece haber perdido el sentido de la responsabilidad.
La angustia se siente en cada familia argentina. El presidente ha quitado los remedios a los jubilados, y si no fuera por la ayuda de sus familiares, muchos no podrían ni comer. Hemos llegado a un punto donde hasta lo más básico les es negado. El tema de los discapacitados es otro drama: las familias luchan cada día, los profesionales terapéuticos cobran después de tres meses y sus ingresos se han reducido drásticamente. Es lamentable y cruel.
No podemos seguir aceptando que la negligencia y la falta de controles sean la norma. Es momento de exigir humanidad, responsabilidad y respeto por quienes más lo necesitan. La dignidad de las personas no puede seguir siendo ignorada.







