
La separación de los padres puede tener profundas consecuencias psicológicas y emocionales en los hijos. Estas pueden incluir trastornos de ansiedad, depresión, síndrome de estrés postraumático (TEPT), y problemas de autoestima. Los niños pueden experimentar miedo, confusión, enojo, tristeza y sentimientos de abandono, lo que se refleja en su comportamiento y rendimiento escolar. La calidad del vínculo con los padres y la dinámica familiar también juegan un papel crucial en la intensidad y duración de los efectos












