se remonta a la antigua Roma. Su nombre deriva del latín "septem", que significa "siete", ya que originalmente era el séptimo mes del calendario romano, que comenzaba en marzo, aunque septiembre, como el caso de otros meses, no estaba asociado con alguna deidad específica, sin embargo, como parte del sistema religioso romano, en este mes se realizaban las celebraciones que honraban a dioses como Júpiter, Juno y Minerva, especialmente durante los juegos que se realizaban del 4 al 19 de septiembre, cuando fue reformado por Numa Pompilio, le añaden enero y febrero, desplazando a septiembre al noveno mes, pero aún conservó su nombre original; esto elevó el año romano a 355 días; correspondiendo el calendario a una aproximación con el año solar .