«Ángeles somos, del cielo venimos, trayendo regalos. Colación, su bendición», la canción que volverá a resonar por las calles correntinas. Para los especialistas en cultura popular, la diferencia sustancial con Halloween radica en la concepción del ciclo vital: mientras el rito comercial importado vincula a la muerte con el espanto y el fin absoluto, Ángeles Somos entiende al fallecimiento como una bisagra comunicativa y una continuidad espiritual.
De este modo, los niños actúan como mensajeros de paz y bendición en cada hogar visitado, retribuyendo los obsequios con versos y refranes tradicionales.
Se trata de una verdadera fiesta de la inocencia y la fe comunitaria que, año tras año, demuestra que en Corrientes las tradiciones no se olvidan; se siembran y se celebran.















