
DIA DE LA VIRGEN MARIA DE LUJAN PATRONA DE LA ARGENTINA.


Los creyentes interpretaron el hecho como providencial, y entregaron la imagen para su custodia a Rosendo de Trigueros, el dueño de la casa ubicada en la actual localidad de Zelaya, en el partido del Pilar, a 50 km del actual emplazamiento del santuario. La segunda imagen, que representaba a María con el niño en sus brazos, llegó a destino, y en 1670 se le construyó un santuario donde se la veneró bajo la advocación de Nuestra Señora de la Consolación de Sumampa.Enterados del hecho en Buenos Aires, muchos vecinos acudieron a venerar la imagen y, al crecer la concurrencia, Rosendo de Trigueros le hizo construir una ermita donde permaneció desde 1630 hasta 1674.
De hecho hoy existe en aquel emplazamiento, conocido como Lugar del milagro, un convento y una pequeña capilla de adobe y piso de tierra -que puede visitarse- que recuerda a aquella ermita que se erigiera como primer santuario.
Se la llamó la Virgen Estanciera y la Patroncita Morena. Manuel era un pequeño esclavo que venía con la caravana y fue testigo de lo sucedido; viendo su patrón el amor que demostraba a la Virgen, lo destinó al exclusivo cuidado de la imagen, lo que hizo hasta su muerte. Se encargaba del orden en la ermita y de los vestidos de la Virgen, dirigiendo los rezos de los peregrinos. Al fallecer Rosendo de Trigueros, su estancia quedó abandonada, pero Manuel continuó, con constancia, el servicio que se había impuesto.
Ella le aseguró el cuidado y la construcción de una capilla «digna y cómoda», facilitando la estadía de los peregrinos. Juan de Oramas, el apoderado, aceptó la oferta y doña Ana de Matos le pagó por la cesión de la imagen.
Feliz de haber logrado su propósito, la instaló en su oratorio, pero a la mañana siguiente, cuando se dirigió ahí para rezar, descubrió con asombro y angustia que la Virgen no estaba en su altar. Al buscarla se la encontró en el «Lugar del Milagro».
Se creyó en un principio que era el propio Manuel - a quien no habían permitido en un principio acompañar a la Virgen - quien llevaba a la «Patroncita Morena» a su antigua morada. Hasta se lo llegó a estaquear en el piso para que no hurtara la imagen. Sin embargo la imagen seguía «volviendo» a su lugar elegido".-
Ello ocurrió varias veces hasta que enterado del hecho, considerado milagroso por los católicos, el obispo de Buenos Aires fray Cristóbal de Mancha y Velazco, y el gobernador del Río de la Plata, don José Martínez de Salazar, organizaron el traslado de la imagen, acompañada por doña Ana y Manuel.
En 1886, el padre Salvaire presentó al papa León XIII la petición del episcopado y de los fieles del Río de la Plata para la coronación de la Virgen. León XIII bendijo la corona y le otorgó Oficio y Misa propios para su festividad, que quedó establecida en el sábado anterior al cuarto domingo después de Pascua. La coronación se realizó en mayo de 1887.
Nuestra Señora de Luján en la historia argentina
El primer santuario dedicado a Nuestra Señora de Luján se inauguró el 8 de diciembre de 1763 y en él hicieron profesión de fe y se encomendaron buena parte de los próceres argentinos durante la época de la emancipación: Manuel Belgrano, José de San Martín, Cornelio Saavedra, Domingo French, Nicolás de la Quintana, José Rondeau, Juan Martín de Pueyrredón, Ramón Balcarce, Martín Rodríguez, Estanislao Soler, Manuel Dorrego, Juan Manuel de Rosas y otros líderes y caudillos de la independencia le tributaron el homenaje de su reconocimiento.[4][5][6


La celebración del 7 de octubre es una fecha especial para honrar a Nuestra Señora del Rosario, una de las advocaciones marianas más veneradas por los católicos. Esta fecha conmemora el poder de la oración del Rosario como camino de fe, conversión y esperanza. En esta fecha, millones de fieles rezan sus misterios y buscan la intercesión de la Virgen María ante Dios. La devoción a la Virgen del Rosario tiene su origen en un acontecimiento histórico decisivo: la Batalla de Lepanto de 1571, donde el Papa Pío V pidió a los cristianos que rezaran el Rosario por la victoria cristiana.









La celebración del 7 de octubre es una fecha especial para honrar a Nuestra Señora del Rosario, una de las advocaciones marianas más veneradas por los católicos. Esta fecha conmemora el poder de la oración del Rosario como camino de fe, conversión y esperanza. En esta fecha, millones de fieles rezan sus misterios y buscan la intercesión de la Virgen María ante Dios. La devoción a la Virgen del Rosario tiene su origen en un acontecimiento histórico decisivo: la Batalla de Lepanto de 1571, donde el Papa Pío V pidió a los cristianos que rezaran el Rosario por la victoria cristiana.



