
SANTA PELAGIA DE ANTIOQUIA


Repartió entre los pobres sus joyas y bienes, liberó a sus esclavos y vistiendo una humilde túnica, dejó Antioquía. Decidió ir a vivir al monte de los Olivos en Jerusalén, donde se construyó una celda y vivió como una asceta tres o cuatro años.[3]
Por prudencia ocultó su condición de mujer, tomando el nombre masculino de "Pelagio". Durante el concilio de Antioquía recibió la visita de un diácono, a quien recibió sin revelarle su verdadera identidad. Poco después del regreso del diácono, encontraron muerto al ermitaño aparentemente como resultado de un ascetismo extremo, que le había demacrado hasta el punto de no ser reconocible. Al disponerse a ungirlo con mirra, descubrieron que era una mujer. Esta historia se repite también en la tradición de María de Egipto.-
Fue enterrada el 8 de octubre del año 468 en su celda. Al descubrir que el renombrado monje había sido una mujer, los santos patriarcas trataron de mantenerlo en secreto, pero el rumor se extendió y sus reliquias atrajeron a peregrinos de lugares tan lejos como Jericó y el valle del Jordán. Su tumba, en el Monte de los Olivos, es, hasta el día de hoy, un lugar de peregrinaje.


La celebración del 7 de octubre es una fecha especial para honrar a Nuestra Señora del Rosario, una de las advocaciones marianas más veneradas por los católicos. Esta fecha conmemora el poder de la oración del Rosario como camino de fe, conversión y esperanza. En esta fecha, millones de fieles rezan sus misterios y buscan la intercesión de la Virgen María ante Dios. La devoción a la Virgen del Rosario tiene su origen en un acontecimiento histórico decisivo: la Batalla de Lepanto de 1571, donde el Papa Pío V pidió a los cristianos que rezaran el Rosario por la victoria cristiana.









La celebración del 7 de octubre es una fecha especial para honrar a Nuestra Señora del Rosario, una de las advocaciones marianas más veneradas por los católicos. Esta fecha conmemora el poder de la oración del Rosario como camino de fe, conversión y esperanza. En esta fecha, millones de fieles rezan sus misterios y buscan la intercesión de la Virgen María ante Dios. La devoción a la Virgen del Rosario tiene su origen en un acontecimiento histórico decisivo: la Batalla de Lepanto de 1571, donde el Papa Pío V pidió a los cristianos que rezaran el Rosario por la victoria cristiana.



