Alguna vez te encontraste con alguien que parece cargar con un enojo constante, que nunca olvida una ofensa y que siempre parece querer hacer sentir culpables a los demás?
Es probable que hayas tenido cerca a un resentido. Hay relaciones que no se rompen de golpe, sino que se desgastan lentamente. Conversaciones que terminan en reproches, silencios que pesan más que las palabras, conflictos que nunca terminan de cerrarse y una sensación persistente de que nada de lo que hacés alcanza. Estás intentando entender por qué el vínculo duele, por qué cualquier conversación termina mal, por qué sentís que nunca alcanza lo que hacés, o por qué sentís que siempre terminás justificándote, pidiendo perdón o caminando con cuidado.