
Ácido úrico y gota: fisiopatología, diagnóstico y complicaciones clínicas



La gota es una enfermedad metabólica inflamatoria que ha aumentado en prevalencia en las últimas décadas. Está asociada a niveles elevados de ácido úrico en sangre, lo que conlleva la formación y depósito de cristales en tejidos articulares y periarticulares. El manejo adecuado depende de un diagnóstico oportuno y un control efectivo de la hiperuricemia.
La gota es una consecuencia directa de la hiperuricemia prolongada. Se presenta típicamente como ataques agudos de artritis monoarticular, siendo la primera articulación metatarsofalángica (podagra) la más frecuentemente afectada. (Dedo gordo del pie)
El diagnóstico de gota se basa en criterios clínicos, hallazgos de laboratorio e imagenología. Analisis de sangre, ecografias y demas estudios que puede pedirte tu médico.
Es importante recordar que La gota no tratada puede progresar a formas más graves y debilitantes:
Por eso, La hiperuricemia y la gota representan un reto clínico por su asociación con múltiples comorbilidades. El diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado son esenciales para prevenir complicaciones articulares y sistémicas.
La educación del paciente, junto con intervenciones farmacológicas y no farmacológicas, es clave para un manejo efectivo.







