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canonical_url: "https://conamoralavida.com.ar/contenido/2692/las-mordeduras-a-humanos-y-sus-consecuencias-las-personas"
title: "LAS MORDEDURAS A HUMANOS Y SUS CONSECUENCIAS EN LAS PERSONAS -"
article_type: "Article"
description: "La humanidad observa el horror a diario y, poco a poco, esa brutalidad deja de parecer lejana: entra en las casas, se filtra en las escuelas, atraviesa las familias, baja a la calle y se instala en los vínculos más cercanos. Cuando la violencia es cotidiana, el cuerpo del otro deja de ser respetado y comienza a ser tratado como un objeto de descarga, como si la rabia tuviera derecho a marcar la piel ajena. En ese contexto, una mordedura no puede ser tomada como una travesura, un impulso sin importancia o una simple reacción violenta. Una mordedura es un acto de agresión directa.- Ocurren en todas las edades: en niños pequeños en jardines de infantes , en escuelas primarias en adolescentes, en adultos en las familias, en las parejas  y también entre personas mayores ataques a adultos mayores. Atraviesan todos los sectores sociales, porque la violencia no pregunta por apellido, por educación ni por apariencia. Puede"
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date_published: "2026-09-12T16:12:00-03:00"
date_modified: "2026-09-12T20:25:00-03:00"
author_name: "MONICA MARTINEZ"
category_name: "Salud"
category_url: "https://conamoralavida.com.ar/categoria/3/salud"
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# LAS MORDEDURAS A HUMANOS Y SUS CONSECUENCIAS EN LAS PERSONAS -

*Hay que intervenir a tiempo, proteger a la víctima, contener a quien está desbordado y pedir ayuda responsable. MÓNICA MARTINEZ, psicóloga, explicó la importancia del agua como recurso inmediato para cortar una pelea o un momento de descontrol: arrojar un vaso o una jarra de agua puede provocar una reacción automática que interrumpa la agresión y permita separar a las personas. En otras épocas se usaba agua para separar animales en pelea; en situaciones humanas de crisis, ese recurso  ayuda a quebrar el instante de violencia cuando la palabra ya no entra y el desborde domina. No se trata de castigar con crueldad, sino de detener el daño antes de*

*que sea mayor. El verdadero acto humano es impedir que una mordedura avance. Hoy más que nunca hay que decirlo claro: la mordedura es violencia. También es peligro. También exige prevención, atención, límites firmes, responsabilidad adulta y protocolos claros en hogares, escuelas e instituciones. Minimizarlo es abandono. Hay niños que muerden por frustración, celos, envidia, disputa por un juguete, una comida o una imposibilidad de expresar lo que sienten. Pero también hay adultos que muerden en medio de peleas cargadas de odio, tirones de cabello, golpes, insultos y humillaciones. La mordedura aparece entonces como una escena brutal, casi primitiva. Puede ser en una mano, en un brazo, en una mejilla, en la cara o en cualquier parte del cuerpo. Y no importa si la víctima es un niño, una niña, un adulto o un profesional que intenta contener una crisis: el peligro existe, es real y debe ser tomado con absoluta seriedad. Minimizar una mordedura es una forma de negar la violencia.*

*Mirar hacia otro lado es permitir que la brutalidad siga creciendo. Si queremos una sociedad menos herida, debemos empezar por reconocer cada señal de violencia desde las altas autoridades políticas incluso aquella que parece pequeña, Pareciera que los presidentes en vez de luchar por un próspero futuro están día a día retrocediendo en calidad de vida hacia la ciudadanía, volviendo a épocas de caverna pero con las más peligrosas armas y amenazas de posibles ataques nucleares.*

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